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martes, 8 de marzo de 2011

La Búsqueda de la Verdad.

La Batalla de las Nubes - Introducción
La ciudad de Leivas al oeste de la región, era un poderoso destacamento militar. Entre ellos dos fuertes grupos, altamente destacados. Los caballeros Viridian, defensores de la ciudad. Entrenados en tácticas para contrarrestar asedios enemigos y alzarse con la victoria en el menor tiempo posible. Por otra parte, nos encontramos con la fuerza ofensiva de la ciudad, la división Burdeos. Mercenarios casi en su totalidad, pero fieles al gobierno de Centra. Asesinos despiadados, esperando por nuevas misiones que traigan consigo retos imposibles. La fuerza de aquel ejército no se quedaba ahí, había infinidad de cuerpos armados distintos. Cada uno especializado en la tarea que le correspondía. Por esa razón, seguramente, los ciudadanos de aquella ciudad no temían la posibilidad de un ataque. Sería un suicidio, de tan sólo intentarlo.
Aquel día la locura circulaba por el aire, lentamente. El general de brigada Clark estaba tranquilo. El plan transcurría a la perfección. La sombra que proyectaba sobre la ciudad, predecía el desenlace de los acontecimientos que se iban a producir. La oscuridad liberaría a aquella ciudad del yugo opresivo enmascarado del gobierno. Ésa era la convicción de Clark, soldado renegado que encabezaba el ejército rebelde del que aún nadie tenía constancia. Pero en breves segundos eso cambiaría.
La paz que reinaba estalló literalmente. Uno de los cuarteles salió disparado por los aires, mezclado con agua. Los soldados atónitos, no podían creer lo que estaba viendo. Sin tener tiempo para analizar la situación, se acercaban a la muralla donde vigilaban, tres proyectiles. Parecían balas de cañón, pero iban demasiado rápido. Con una fuerza inimaginable golpearon la muralla, dejando un destello cegador. Eran esferas cargadas de electricidad, nunca antes habían visto algo igual. Al explotar contra el muro se fraccionaban en pequeños rayos que golpeaban como un látigo a quien acertara. Los bombazos de electricidad y agua eran constantes. Cuando encontraron al causante de aquella debacle, quedaron aún más perplejos.
En su nube, el general de brigada Clark, frotaba sus manos ante el éxito del plan. Al mando de la Nimbulus, una pesada nube de combate, dirigía toda la operación, así como al resto de la flota rebelde.
- Ahora empieza la diversión – sentenciaba Clark.


PD: Pasamos del este al oeste donde se produce otro ataque. ¡Qué extraño! Dos ataques en los extremos de la región en el mismo momento. Otra historia que se complica...

domingo, 20 de junio de 2010

La búsqueda de la Verdad.

La leyenda del Coloso.

Con la fuerza de mil montañas pretendía aquel Coloso la conquista del cielo. Aunque su intención en un principio era menos ambiciosa. Subía hasta cimas cada vez más altas para acercarse a su destino. Estaba sometido por el embrujo de aquella luz dorada que lo cegaba. Aún así, no importaba lo que se interponía en su camino, el objetivo estaba marcado y necesitaba conseguirlo a cualquier precio. Rendirse no era opción, aunque las condiciones le tentaban en todo momento a hacerlo. Con el paso del tiempo su avance iba siendo mayor, hasta el punto en el que llegaba a tocarla con los dedos, pero sólo podía rozarla. Estirando más el brazo lo consiguió, atrapó aquella estrella y la puso en su linterna para iluminar el camino que ésta no le dejaba ver. El coloso creyéndose victorioso en su misión, cuando en pocos segundos vio como se quedaba completamente a oscuras. Y entonces, fue cuando se dio cuenta de que lo que le pareció una estrella era una esfera que reflejaba la luz que proyectaba otra estrella que ahora sí, veía inalcanzable. Al no tener fuerzas para volver a colocar la esfera reflectante en su sitio, el Coloso se precipitó al vacío desde la cúspide de su ilusorio triunfo. Al desplomarse se quedó inmovilizado para siempre. Allí tumbado, esperaba por un golpe de suerte.

PD: Alejándonos de Dextra, aunque la historia no haya acabado, se me ha ocurrido comentar lo que será un nuevo personaje.

jueves, 22 de abril de 2010

La búsqueda de la Verdad.

Acometida a la ciudad de Dextra: Segunda Parte

Las explosiones interrumpían el silencio que se apoderó de la ciudad. Una vez caída la muralla ese silencio se convirtió en caos, el grito unísono de los guerreros del enemigo rompía la entereza de aquel bastión. Dextra no era ciudad militar, aún así contaba con el apoyo de un pequeño ejército de la Nueva Orden. Sin ayuda externa, la ciudad de los monjes no resistiría un ataque contundente. Las defensas concentraron la batalla en la plaza central para evitar el contacto con los civiles. Corriendo en dirección al Santuario iba Gabe, desde el barrio residencial, a espaldas del conflicto. No podía ver lo que pasaba, sólo escuchaba el chasquido del metal y olía la sangre derramada. La ciudad comenzó a temblar cuando éste casi alcanzó su destino. De la puerta de la gran esfera salió un rayo de luz potentísimo que iba a impactar en medio de la lucha. Una barrera desvió el ataque, destruyendo el mercado y las escuelas. Gabe cayó de rodillas conmocionado por lo que acababa de ver.
-Magia.- exclamó.
Se creía extinta y olvidada. Pero sus ojos no le engañaron.
-Miles de niños han desaparecido fugazmente.- pensó.
Gabe, delante del Santuario, siguió avanzando para ver la plaza. El ruido intenso de la batalla había cesado y cuando bajó la vista vio aterrorizado el desenlace. Los rebeldes victoriosos esperaban en formación, de entre ellos surgió una oscura figura. Se acercaba hacía Gabe cuando de repente golpeó el suelo con el puño. Se formó una especie de círculo mágico en el suelo de la plaza del que salió un demonio. Gabe cayó de espaldas.
-¿Un guardián de la Verdad?- se preguntó el joven.
Gabe oyó pasos a su espalda y al mirar se encontró rodeado por los sumos sacerdotes del Templo. Una joven figura acompañado por un ángel y portando una bandera blanca irrumpía entre aquellos ancianos. Era el sabio Azarel.
- Vuestro ataque ha concluido, la ciudad de Dextra se rinde.- sentenció Azarel.
En medio de aquella solemnidad, la confusión de Gabe no hacía más que aumentar.
-¿Qué hago aquí en medio?- pensó nuestro joven protagonista.

martes, 6 de abril de 2010

La búsqueda de la Verdad.

Acometida a la ciudad de Dextra: Primera Parte

La ciudad de Dextra, una de las cinco capitales del Imperio del Nuevo Orden. La llaman "la Catarata Nacarada", una fortaleza rodeada por una inmensa muralla blanca. Se divisaba perfectamente la gran esfera central que dominaba la metrópoli, el Santuario de la Orden de Dextra, regido por uno de los siete sabios principales. Aquel día se ponía a prueba su dureza, la suavidad de la primavera impactaba en la barrera de la que decían era inexpugnable. El ejército rebelde consiguió coger por sorpresa sus defensas en una táctica perfecta. Abrieron una brecha en el bastión y comenzó la guerra. Empezaba el ataque de los rebeldes.
Gabe era un monje novicio de Dextra. La ciudad destacaba por su población joven, ya que muchachos de todo el Imperio iban allí a instruirse en el arte de la enseñanza o para adquirir los conocimientos que les permitan realizar su labor futura. Gabe era un mozo de estatura media, fuerte y poco ágil. Llevaba el pelo rapado y vestía la túnica blanca propia de los monjes novatos. Instruido por la Nueva Orden, le inspiraron grandes convicciones que determinaban sus decisiones a la hora de actuar. Aquella mañana se despertó temprano para acudir a sus servicios espirituales, cuando ocurrió. Una gran explosión sorprendía a la ciudad, a la vez que los sumía en la incertidumbre. El estruendo se repitió y las dudas se volvieron pánico. Estaban siendo atacados.

PD: Un poco de fantasía no viene mal. Continúa la aventura.

sábado, 13 de marzo de 2010

La búsqueda de la Verdad.

Introducción.
La búsqueda de la Verdad. El reto de cualquier curioso aventurero. Todo comenzó antes del conocimiento. La violencia enmascarada por la guerra asediaba el mundo conocido. El destino del hombre era defenderse con su escudo y empuñar un arma blandiéndola contra el enemigo. No había sitio para el saber y éste se refugiaba en el bosque. El conocimiento era alimento para grandes árboles y de esta manera tuvo lugar el nacimiento del primer Ent. Dicho Ent sigue siendo un misterio. Consiguió condensar en su interior un flujo de sapiencia y erudición, convirtiéndole en el Árbol de la Sabiduría. Al menos, ésa era la historia que contaron sus descendientes a los primeros humanos con quiénes mantuvieron contacto. Hombres que perseguían el saber, instruidos por los Ents, se convirtieron en los primeros profesores. Poseedores de la verdad y ancestros de nuestros maestros. Pero por culpa de la oscuridad del ser humano, la transmisión del conocimiento se escindió en dos vertientes. La tradicional del método Ent y el nuevo método de educación. Conformada por profesores que renegaron del método Ent. Y aquí comienza la historia de un grupo de muchachos que desean descubrir la Verdad. En su viaje hallarán la respuesta a muchos de los enigmas que rodean a su civilización…